Un Sueño, Mi Sueño
Escrito por Elena Nuñez a sus 11 años
Un sueño. Mi sueño.
Hola, me llamo David, y pude llegar a las Olimpiadas. Me gustaría contaros mi historia.
Desde que soy bien pequeñito, he sido un apasionado del deporte, de todos ellos en general, pero siempre he sentido una gran pasión por la natación sincronizada.
Cuando iba al colegio, mis compañeros y supuestos amigos de clase se reian de mí, porque es un deporte practicado generalmente por chicas, llamándome cosas muy duras de oír para un simple niño. A pesar de todo, yo nunca perdí la esperanza que tenia de cumplir mi sueño, llegar a ser una deportista olímpica.
Cuando tan solo 10 años, me apunté a una piscina cubierta para hacer natación, dos horas todos los días, pero descubrí mi pasión por la natación sincronizada con 13. Yo estaba en la piscina, y vi a mi profesora, Margarita, bailar en el agua boca abajo, junto con una amiga suya. Sentí que se paró el tiempo, que solo existían aquellas dos chicas perfectamente sincronizadas y conjuntadas. Un escalofrió me recorrió todo el cuerpo. Aquellos 7 minutos que duró el espectáculo, se me hicieron interminables. Miraba a mi profesora como un niño mira una piruleta, entusiasmado, con ganas de que llegara algún día en el que yo pudiera hacer aquello, que para mí, era tan sumamente perfecto.
Al terminar aquello, me acerqué a Margarita, le dije lo que sentí, las ganas que tenia de poder hacer yo mismo aquel baile, semejante al vuelo de los aves por el cielo al unísono. Nunca se me quitará de la cabeza aquel balanceo de dos pares de piernas por encima del agua. Margarita, emocionada por mis palabras, me cedió su ayuda para entrenarme en esto, y todos los días me sacaba una hora antes de mis clases de natación para darme clases particulares de este precioso baile acuático.
Pasaron los años y los años, y no conseguía que ninguna academia de este deporte me aceptara por el hecho de ser chico. Hasta que con 17 años, una academia, interesada en mi idea de realizar un espectáculo mixto compuesto por cuatro chicas y un chico, me aceptó la idea, proponiéndome dirigir la coreografía del grupo. Margarita me acompañó en todo. No faltó a ningún entrenamiento, ni a ninguna gala. El espectáculo alcanzó mucho éxito, y salimos protagonistas de varias portadas de revistas, tanto informativas como deportivas. El News Sport, nos dedicó la portada y un reportaje de varias páginas. Me sentí muy alagado y satisfecho por nuestro éxito, tantos años de duro trabajo en secreto dieron sus frutos y su recompensa.
Nuestro reconocimiento alcanzó tal relevancia, que nuestro grupo de natación sincronizada fue elegido para representar a España en las Olimpiadas del 1992, Barcelona. Estuvimos varias semanas ensayando y practicando la coreografía que teníamos pensada para realizar en ese día tan especial. Cuando me metí en aquella piscina, tan grande y profunda, me sentí bien. Mis compañeras no estaban nerviosas porque ellas eran profesionales en esto, pero yo no, yo era un simple aficionado que tuvo muchísima suerte de tener una profesora tan espectacular como era Margarita.
Mis compañeras se sintieron un poco frustradas cuando nos informaron de que no ganamos la medalla de oro, pero yo me sentí bien, feliz, contento. Por fin bailé en aguas olímpicas.
Hoy por hoy, solo puedo decir una cosa: Gracias Margarita, gracias por todo, porque gracias a ti, puede cumplir un sueño, MI SUEÑO.
Elena Nuñez Tomas. 1ºC
Una respuesta
DIOS MIO PAPÁ!!