Rafting por Almadenes, Cieza
A N T E S
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Cuando mi cliente Antonio, de la Pizzería los Amigos, me dijo que le hiciera un relatico para el viaje que me acababa de contratar a Cieza,
inmediatamente me acordé de aquel trovo que siempre repetía mi padre del gran trovero de la palma José María Marín.
Iba este caminando con un amigo y el estomago vacío por esos senderos
creados por las mulas, que más tarde se convirtieron en carreteras para los coches. Se encontró a un
mercader con el carro lleno de vino y le pidió algo de comer. Este, al reconocerlo, le prometió vino y comida si antes le cantaba uno de sus
trovos. Y así le respondió:
“Amigo el cielo bendiga
a nuestro buen vinatero,
que si a cantar nos obliga,
también nos puso primero
como un tambor la barriga.”
Y es que, en un viaje anterior, ya les escribí un relatico, producto de mi
afición a contar las cosas que me pasan. Ahora, me pide que lo escriba antes, poniéndome en el aprieto de leerlo durante el trayecto de ida. Tendré que soportar las críticas directamente de los escuchantes mientras conduzco.
Entre las visitas que tienen programadas, hay un descenso del río Segura mediante rafting. Espero que no les pase lo que a mí cuando lo hice por el Júcar hace unos años. Después de equiparnos con trajes de neopreno, casco y chalecos salvavidas, nos dieron una hora de medidas de seguridad. Mientras navegábamos en el río con nuestro guía de aventura, escuchamos las risas de unas niñas de doce años que juagaban chapoteando por la corriente, en bikini y con un salvavidas de los chinos por la cintura. Creo que la risa se la produjimos nosotros con toda nuestra parafernalia. Sentí un ridículo del que todavía no me he repuesto.
Por eso les digo a mis viajeros: no tengáis miedo que esto lo hace
cualquiera, divertíos y vivid la experiencia; y yo, el conductor, os prometo otro relatico después de realizar el viaje.
By Norris
DURANTE
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Hoy estoy en el campo de fútbol de la era junto al río Segura a su paso por Cieza; esperando.
He ido a ver la corriente y sorprende la cantidad de agua que lleva. Es inesperado porque además parece que baja con prisa, como si quisiera llegar a Guardamar hoy mismo.
He recordado aquello que estudiábamos en clase de naturales: El ciclo del agua.
Este agua que cayó en forma de lluvia en la Sierra del Segura, procedente de unas nubes, que a saber, si no cruzaron España desde el Atlántico, pasando por Portugal, Extremadura y parte de Andalucía.
Ahora, va con ansia hacia el Mediterráneo, si antes no se desvía en alguna «acieca» para regar el huerto de lechugas, que luego, añadimos a la ensalada. Las gotas que consigan llegar a su destino, se mezclarán con las saladas del Mediterráneo y probablemente nos sirvan para darnos un chapuzón en la Azohía.
Antes hemos estado junto al cañón de Almadenes para visitar la cueva de la serreta.
Los viajeros venían algo desilusionados porque el «candao» que la guarda estaba «agarrotao» y no pudieron entrar verlas.
La última vez que estuvimos por aquí, los árboles estaban en flor, dibujando un cuadro de colores espectacular, hoy esas flores se han convertido en frutos, producto del ciclo natural de la vida.
Despuès de pasar el invierno en reposo, los melocotoneros despiertan, hacen la fotosíntesis mediante sus nuevas hojas, crean los capullos que luego serán las flores, así, anuncian a las abejas que ya están preparados para procrear, estas, interesadamente se vuelcan en su trabajo y ayudan a inseminar flor a flor para conseguir ese néctar que luego convertirán en miel.
Parece un desfile muy complicado , pero funciona año tras año .
Hace un tiempo estuve visitando los campos del Ejido, ese mar de plástico, artificial y feo que se empeñan en llamar la huerta de Europa.
Al menos aquí la naturaleza se expresa sin complejos y las plantaciones siguen a si ritmo.
¿Hasta cuándo?
D E S P U E S
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¿Como llamarías a una persona que viaja mucho?
Viajera, viajada o viajadora.
A mí gusta viajada, parece que indica: con mucha experiencia en viajes.
Yo, que soy conductor de autobús, he realizado muchos viajes con clientes por toda España y algunos por Europa. El más largo fue uno que la agencia de viajes denominaba el Tirol. En este viaje el punto más lejano era Budapest. Pero pasamos por el norte de Italia, Austria, Hungría , Alemania, Suiza y Francia. Un recorrido de seis mil trescientos kilómetros.
Pues esto no es nada si lo comparas con algunas personas que conozco.
Uno de ellos es Antonio de la pizzería los amigos, si no habéis ido nunca tenéis que probar sus pizzas y ensaladas, mientras, observad todos los ornamentos que cuelgan de las paredes del establecimiento. Parece difícil, pero todos son producto de sus viajes.
Seguro que si lo pillas con ganas te puede contar cómo adquirió cada uno de ellos y alguna anecdota de ese viaje.
Mientras, puedes degustar esas pizzas recién hechas, recomiendo un tanque de cerveza y una ensalada de las clásicas, con esas olivas tan gordas para acompañar.
Nunca entendí porque a este tipo de comida lo llaman comida rápida,
Fast food, para parecer «modernico».
De rápida no tiene nada, o sino, prueba tú a hacerla en casa, menudo rollo, la masa, la salsa de tomate, los ingredientes troceados, el ratico de horno… Un chuletón vuelta y vuelta, eso sí que es rápido.
Además, también puedes analizar sus ingredientes, más mediterráneos imposibles, harina, tómate, queso, pimiento y más aún la de anchoas.
Tiene que ser sana sin más remedio.
Así que, si tienes la oportunidad, viaja todo lo que puedas, que en cada viaje aprenderás a ser más persona y más tolerante, verás como, conocer otras culturas te enriquecen el alma y te provocan humildad, cualidades que se están perdiendo con el boom de las redes sociales.
Y piensa que de lo único que te arrepientes en el lecho de muerte, es de las cosas que no has hecho …